El 16 de julio, Hitler dio su aprobación a la operación "León Marino" para la invasión de Gran Bretaña. Se había planificado cruzar el canal con 100.000 hombres para iniciar una serie de ataques en lacosta de Kent y Sussex. El principal objetivo era Londres, que debía ser capturada por dos ejércitos alemanes. Problemas de transporte y la falta de una adecuada cobertura aérea obligaron a abandonar los planes en octubre de 1940.