Pacto Germano-Soviético

    Consistia en un pacto de no agresión acordado entre Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S), que contenía además un protocolo secreto adicional, firmado en Moscú por el ministro de Asuntos Exteriores del III Reich, Joachim von Ribbentrop, y el comisario soviético de Asuntos Exteriores, Viacheslav Molótov, en la madrugada del 23 de agosto de 1939. Además de establecer una mutua garantía de no agresión, las dos naciones se comprometían a consultarse sobre asuntos de interés común y a abstenerse de unirse a cualquier alianza entre potencias que fuera hostil a alguna de ellas. El protocolo secreto dividía la Europa del este y central en esferas de influencia alemana y rusa, establecía una cuarta partición de Polonia y permitía al dirigente soviético Iósiv Stalin mantener una política de "manos libres" en Finlandia, los Países Bálticos y Besarabia.

    La firma de este pacto supuso una tremenda conmoción para el resto de Europa, ni siquiera disminuida por el hecho de que Stalin hubiera estado negociando una alianza con Gran Bretaña y Francia durante varios meses. Para muchos observadores resultaba incomprensible que dos potencias con ideologías opuestas pudieran aparentemente enterrar sus diferencias y llegar a un acuerdo amistoso en tan poco tiempo. El dirigente alemán Adolf Hitler necesitaba, por su parte, neutralizar a la URSS en su inminente conflicto con Polonia; en tanto que Stalin deseaba extender sus fronteras hacia el oeste por razones de seguridad y evitar cualquier implicación en una guerra para la que Rusia no estaba preparada.

    Después de la caída de Francia ante el Ejército alemán, una vez iniciada ya la II Guerra Mundial, en junio de 1940, las relaciones germano-soviéticas se volvieron cada vez más tensas. Hitler siempre había pretendido conquistar su Lebensraum ("espacio vital") en Rusia y consideraba el Pacto Germano-soviético únicamente como un asunto temporal. En una conferencia secreta celebrada el 31 de julio de 1940, los alemanes tomaron la decisión de invadir Rusia en la primavera de 1941, confiando en que para esta época Gran Bretaña ya se habría visto obligada a capitular. Las relaciones entre ambos países empeoraron ante la presencia de tropas alemanas en Finlandia y Rumania y debido a una desafortunada visita de Molótov a Berlín en noviembre de 1940. Los preparativos para la denominada "Operación Barbarroja" (el nombre en clave del plan de invasión alemán sobre Rusia) se llevaron a cabo rápidamente, y la determinación de atacar la URSS fue confirmada en una directiva de guerra el 18 de diciembre de 1940. El acuerdo de paz se rompió cuando Alemania invadió la Unión Soviética el 22 de junio de 1941.