LOS CASTIGOS
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En el campo, cualquier pretexto era bueno para castigar a los presos. Además de las prohibiciones oficiales existían un sinfín de normas extraoficiales. Muchas de las prohibiciones eran intencionadamente de una gran vaguedad, de forma que los vigilantes las interpretaban a su libre albedrío. Otro método de castigo consistía en dar órdenes imposibles de ser llevadas a cabo por los presos: por ejemplo era imposible, al hacer la cama, alisar por completo la funda del saco de paja. Otra crueldad de las SS consistía en dictar dos normas contradictorias en sí, de manera que todo lo que hacía la víctima podía ser interpretado en su contra. Por ejemplo, se sancionaban los zapatos sucios, porque incurrían contra la norma de la limpieza. Por otro lado, los zapatos limpios eran un indicio de que un preso se había escaqueado del trabajo y que había incurrido contra esta norma. |
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Los castigos, ejecutados de manera tan atroz, más bien representaban una condena a muerte encubierta. Los castigos oficiales eran los siguientes: la Compañía Penitenciaria (los presos eran obligados a realizar los trabajos extremadamente duros a paso ligero, incluso después de la jornada y en las tardes de domingo, se les privaba de comida, eran sometidos a los maltratos más graves por parte de los kapos y las SS), celdas de castigo en las que sólo se podía permanecer de pie o a oscuras, permanecer de pie durante horas o días junto a la puerta de entrada al campo o en la plaza de las revistas, el potro o la estaca. |