EL COMANDO ESPECIAL

El Comando Especial: Se trataba de un grupo de presos (masculinos) que sólo por ser internados en este departamento ya estaban condenados a muerte. Las SS no querían que sobrevivieran los testigos de esos espantosos crímenes, por lo cual los presos del Comando Especial eran asesinados cada equis tiempo.

El Comado Especial tenía que "apoyar" a las SS en las siguientes tareas: controlar a los internados cuando se tenían que desnudar antes de pasar a la cámara de gas, transportar los cadáveres a los hornos crematorios o amontonarlos y quemarlos en las hogueras y hacer desaparecer sus cenizas. A veces ocurría que los presos del Comando Especial se encontraban incluso con sus propios parientes viéndose en la obligación de asesinarlos.

Además, el Comando Especial se encargaba de limpiar las cámaras de gas después de los gaseamientos y de clasificar las ropas y demás efectos personales de los muertos. Los médicos de los presos, que también formaban parte del Comando Especial, se encargaban de extraer los dientes de oro a los cadáveres.

El Comando Especial y los demás presos estaban totalmente incomunicados. A los presos les estaba prohibido todo contacto con los miembros de ese Comando.

El trabajo que debían llevar a cabo los presos del Comando Especial dejaba graves secuelas psíquicas en ellos. Perdían su sensibilidad y sus fisionomías cambiaban hasta tal punto que todos acababan pareciéndose en su aspecto embrutecido.

Muchos de los presos que se incorporaban por primera vez al Comando Especial, al comprobar de qué tipo de trabajo se trataba, reaccionaban con una crisis nerviosa. Como consecuencia se negaban a trabajar, precipitándose voluntariamente a las cámaras de gas o a la cadena formada por los guardias de las SS, que los mataban a tiros, para escapar así de su horrible destino.