EL ESTRÉS PSÍQUICO


Ya a su llegada al campo, las personas estaban expuestas al primer shock psíquico. Tras un largo y cansado viaje, lleno de todo tipo de privaciones, estaban agotadas. A todo eso se sumaba la inseguridad, pues muchas no sabían adónde serían llevadas ni lo que iba a ocurrir con ellos. La separación de las familias provocaba una gran inseguridad entre los presos. El ambiente triste, las prisas, el gran número de soldados y de perros pastores alemanes, el tono duro y alto de las órdenes por parte de los vigilantes de las SS, así como los golpes reforzaban más aún el gran miedo de los recién llegados. Aquéllos que no eran gaseados inmediatamente por las SS, sino que eran ingresados en el campo, tenían que someterse a los humillantes rituales de ingreso. Muchas personas morían a consecuencia de ese shock a la llegada. (La tasa de mortalidad se situaba entre el 70% y el 95%).

Nadie podía comprender esa irrealidad e inhumanidad. Aquéllos que habían sobrevivido las primeras semanas, muy a menudo caían en la apatía permaneciendo indiferentes ante su entorno, aunque tampoco esto les ayudaba. A pesar de toda esta indiferencia, el miedo a los golpes y a ser enviado a la cámara de gas, estaban siempre presentes. El hecho de que continuamente tenían que "procurar" para poder sobrevivir, la lucha permanente por la comida, descorazonaba a los presos en el campo.

Presenciar el asesinato de otras personas, o incluso el de la propia familia, les causaba un enorme estrés psíquico. Cada uno de los presos estaba totalmente expuesto a la arbitrariedad de las SS.