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Ya en la primavera de 1942 la asignación de materias primas por parte del Ministerio de Economía era insuficiente para vestir a los presos. Por eso las SS entregaban las ropas de los judíos gaseados a los presos recién llegados, y asimismo los uniformes de los prisioneros de guerra soviéticos asesinados a las presas registradas. A partir del 9 de febrero de 1943, a los presos polacos y rusos se les permitía vestir la ropa que llevaban puesta. En agosto de 1944 esta última disposición se amplió a todos los presos. Esta ropa también era marcada con las correspondientes categorías de los presos. A pesar de los almacenes repletos de ropas (que habían sido confiscadas a los presos), la indumentaria de los presos era insuficiente, estaba rota y sucia; para las SS era otra forma de hacer sufrir a los presos. Una ropa limpia, sin remiendos, y los zapatos limpios a veces garantizaban a los presos mejores trabajos y un trato "más respetuoso" por parte de las SS. |