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Bella y glamorosa, logró que aliados invadieran Normandía Kathya Alegría
Los documentos secretos británicos no registran fotografías de Elvira Chaudoir, pero la describen como una mujer bella, sorprendente y muy glamorosa. Justamente por esta última característica fue que en plena Segunda Guerra Mundial fue tentada para oficiar de espía, pues se codeaba a diario con la aristocracia y altas autoridades europeas. Y su gracia no fue menor: desvió a una división del ejército nazi para que las tropas aliadas desembarcaran sin problemas en Normandía. Hija de un diplomático peruano y adicta a las apuestas, esta Mata Hari andina primero fue contactada por los británicos, quienes luego desistieron de la idea, ya que antes de empezar, ya le había contado a sus amigas que trabajaba para el servicio secreto. Pero la fama social de esta adicta al brandy llegó a oídos de los nazis también y, como su interés en ser espía era sólo por dinero, trabajó para ellos. Picado, el servicio secreto británico, MI-5, volvió a contactar a Elvira y le ofreció trabajar como una doble agente de nombre "Bronx", y ella, como vivía endeudada por su adicción al juego, volvió aceptar. El resultado: comenzó a dar informaciones falsas a los alemanes, quienes cayeron en la trampa y esperaron al enemigo en Burdeos cuando el ataque fue en Normandía. Reedición de Prensa Miercoles 20 de febrero de 2008 Gracias a la fotografía enviada por Javier Álvarez conocemos finalmente a Elvira Chaudoir.
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