Organismo ofrece jugosas recompensas a quien entregue pistas
Feroz campaña para cazar a últimos nazis en Alemania

Jueves 27 de enero de 2005

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Hoy es el turno de los germanos en esta limpieza. Les seguirán los pasos Hungría, Bielorrusia y Ucrania.

La operación se llama “Última oportunidad” y va tras los viejos jerarcas.

    Si pensaban que el tiempo lo borra todo, se equivocaron, pues siguiendo el dicho “el que la hace la paga”, el centro vienés Simon Wiesenthal lanzó ayer una campaña para denunciar ante la justicia a los últimos cabecillas nazis de Alemania. Y para motivar esta funa se ofrecen recompensas de hasta 10 mil euros.

    La operación se llama “Última oportunidad” y fue anunciada por el jefe de los cazadores de nazis de la institución, Egraim Zuroff, quien espera la férrea colaboración de la población alemana, “para capturar a los criminales que siguen libres”, sobre todo ahora, cuando el 27 de enero se conmemoran 60 años desde la liberación de judíos del campo de exterminio de Auschwitz (Polonia).

    La cacería a los seguidores de Hitler -para ser procesados por la justicia- comenzó hace tres años en el Báltico, extendiéndose luego a Polonia, Rumanía y Austria. Hoy es el turno de los germanos y les seguirán en esta tarea Hungría, Bielorrusia y Ucrania.

    Hasta ahora, los rastreos en dichos países han aportado unas 300 pistas, pero pocos resultados. Esto, porque muchos de los ex militares cambiaron sus nombres en la actualidad, se han muerto o sufren de demencia senil.

    Pero Simon Wiesenthal -el famoso caza-nazis de 96 años y quien fundó el justiciero centro- sigue su lucha. Según sus propios datos, ha logrado localizar a más de 1.200 nazis ocultos alrededor del mundo, entre ellos, Adolf Eichmann, encargado de las deportaciones de judíos y que luego de ser localizado en Argentina en 1960, fue ejecutado por la justicia.

    Wiesenthal -judío de profesión arquitecto- logró sobrevivir a doce campos de concentración y hoy dedica su vida a perseguir a los responsables del Holocausto. Su lema: “No hay libertad sin justicia y no hay justicia sin verdad”.

    Sin embargo, su fama quedó en entredicho en 1996, cuando autoridades norteamericanas e israelíes afirmaron que ninguno de los datos entregados por él sirvieron para localizar a peces gordos nazis, pues la mayoría eran falsos.

    Así y todo, este hombre no está solo en la tarea anti-nazi. Ahora se sumaron los hindúes, aunque de manera distinta: ellos quieren recuperar y limpiar la cruz esvástica, que de símbolo de buena suerte en su cultura pasó a ser el identificativo del Führer, y la muerte para miles de personas.