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El Vaticano lo beatificará junto
con dos monjas y un arzobispo
Nikolauss Gross, el periodista que intentó
matar a Hitler
octubre
de 2001
Ariel
Diéguez (Las
Últimas Noticias)
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Gross
dirigía el periódico Westdeutschen Arbeiterzeitung, donde
criticaba el nazismo.
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Hitler
puso a sus más feroces colaboradores a investigar el atentado
en su contra.
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Fue
minero y director de un periódico dirigido a los trabajadores que atacó
al nazismo. Hitler lo acusó de haber fraguado un complot para atentar
contra su vida y lo mandó ejecutar por traición.
Minero,
dirigente sindical, director de un periódico antinazi, padre de siete
hijos y mártir. Aunque fue católico observante, Nikolaus Gross tuvo
una vida mundana, alejada de la contemplación, e incluso se le acusó
de participar en un complot para asesinar a Hitler en 1944. Para El
Vaticano, este currículum fue más que suficiente para transformarlo
en nuevo beato.
En una ceremonia que debiera realizarse en la Plaza de San Pedro, Gross
compartirá escenario con una monja alemana, una monja canadiense y un
arzobispo armenio. Él es el único "civil" en esta nueva partida de hombres
y mujeres que quedarán a medio camino de la santidad, todo un honor
para un hombre que luchó sistemáticamente contra el Tercer Reich y que
pagó con su vida la osadía de protestar por sus atrocidades.
El 30 de septiembre de 1898 nació en Niederwenigern, en la cuenca del
río Rhur, en el oeste de Alemania. Esta región estaba plagada de ciudades
con chimeneas humeantes que vivían de las minas de carbón. El pequeño
Nikolaus siguió la tradición y muy joven se transformó en minero. A
los 19 años se inscribió en el sindicato cristiano de mineros y un año
después ingresó al Partido Cristiano de Centro.
A los 22 años empezó a trabajar en en el periódico Westdeutschen Arbeiterzeitung,
perteneciente al Movimiento Católico de Trabajadores. Dos años después
se transformó en su director.
Instalado en Colonia, otra ciudad del oeste de Alemania, y al mando
del periódico, Gross inició una fuerte campaña en contra del Nacionalsocialismo.
Cuando Adolf Hitler, líder de ese movimiento, llegó al poder, este ex
minero comenzó a tener problemas. Siguió advirtiéndole al pueblo y a
los trabajadores de los peligros del nazismo y en 1938 el periódico
fue cerrado por Hitler.
Desde la clandestinidad continuó publicando y colaboró con otros católicos
contrarios al régimen, como el jesuita padre Alfred Delp y el laico
Emil Letterhaus. Todos ellos fueron acusados de conspirar para asesinar
a Hitler.
La Guarida del Lobo
El 18 de julio de 1944, Hitler almorzó prácticamente solo en su búnker
en Berlín y le comentó a su secretaria, Christa Schroeder, que "se está
fraguando algo". El hombre del bigotillo temía por su vida y tenía dudas
de que las formidables defensas de sus instalaciones pudieran cumplir
sus objetivos. Con varios de sus oficiales más cercanos dispersos en
operaciones militares, pensó que alguien estaba buscando asesinarlo,
pero no sabía exactamente quién.¿Comandos enemigos, miembros de sus
filas, nobles alemanes? Podría ser cualquiera.
Con los aliados penetrando en Francia, Hitler convocó a una junta militar
el 20 de julio en la Guarida del Lobo, una verdadera fortaleza blindada.
En un grisáceo salón de juntas, los generales y oficiales convocados
comenzaron a rendirle cuentas a Hitler sobre el estado y la distribución
de las tropas.
Luego de intervenir, el coronel Schenk Von Stauffenberg, que tenía su
mano mutilada, extrañamente salió de la habitación, a pesar de que la
reunión aún no terminaba.
Hitler no le dio importancia y continuó escuchando los informes. Se
inclinó sobre una mesa para observar un gran mapa, mientras un general
de la Luftwaffe seguía hablando. En ese momento explotó una bomba a
menos de tres metros de distancia, en el mismo salón de juntas. Hitler,
que estaba de espaldas a la bomba, pensó que los aliados los estaban
bombardeando. Quedó en el suelo, cubierto de yeso y restos de vigas.
El humo se disipó y distinguió sombras. Pensó que si era un bombardeo
no podría salir al jardín y se adentró hacia otras habitaciones.
Un escolta lo llevó hasta el búnker y Hitler descubrió que estaba herido.
Luego de unos minutos, llegaron sus secretarias y él les dijo "señoras,
todo ha salido bien". Pronto comprendió que no se trataba de un bombardeo
y puso a sus mejores hombres de inteligencia a averiguar quién estaba
detrás del atentado.
Los hombres de Hitler acusaron a Nikolaus Gross y a su grupo de estar
implicados. El 12 de agosto fue arrestado y en enero de 1945 se le condenó
por traición. El 23 de enero de este año fue ejecutado en una prisión
de Berlín y sus restos fueron cremados. Sus cenizas fueron esparcidas
para que no quedara ningún rastro de su cadáver.
| Fe
y amor al pobre
"Nosotros, trabajadores católicos, rechazamos con fuerza y con
claridad el Nacionalsocialismo, no sólo por motivos políticos
o económicos, sino decididamente también por nuestra postura
religiosa y cultural", escribió Nikolaus Gross en el períodico
que dirigía.
Según los católicos, el mérito de Gross fue transmitir fe e
impedir que el régimen gobernante destruyera el catolicismo
y a los trabajadores. "La mayoría de las grandes empresas resultan
del diario cumplimiento del deber de uno en pequeñas y cotidianas
cosas. Lo que es valorable en el quehacer es nuestro especial
amor por el pobre y el enfermo", se puede leer en otro de sus
textos.
Entre sus escritos desde la clandestinidad hay uno que habla
de su Dios y la obediencia. "Si se nos pide que hagamos algo
que va contra Dios o la fe, no sólo debemos no hacerlo, sino
que también debemos rehusarnos a obedecer", escribió.
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