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Muestra
conmemora los 55 años de la caída del nazismo
Junto con el fragmento del cráneo de Hitler, la exhibición incluye fotografías de los cadáveres incinerados de Joseph Goebbels y Eva Braun y el sillón ensangrentado donde supuestamente se suicidó el Führer. El fragmento del cráneo de Hitler que se exhibe en Moscú desde el miércoles pasado está lejos de ser la única sorpresa que esconde la muestra titulada "La Agonía del Tercer Reich: La Retribución". En la exposición, destinada a conmemorar los 55 años de la caída de la Alemania Nazi, se pueden observar otras piezas igual de macabras. Es el caso de imágenes de los restos carbonizados de Eva Braun, la esposa del Führer y de Joseph Goebbels, jefe de propaganda del régimen nazista y uno de los hombres más cercanos a Hitler. La existencia de los restos, cuya autenticidad ha sido cuestionada por algunos historiadores, estuvo en conocimiento del Kremlin desde fines de la Segunda Guerra, aunque el mundo supo de ellos sólo en 1993. Ese año el gobierno ruso reconoció la existencia del fragmento del cráneo de Hitler,aunque negó la posibilidad de que alguna vez fuera exhibido. Postura que cambió con la llegada al poder de Vladimir Putin, uno de los impulsores de la actual exposición. Según Vladimir Kozlov, director del Servicio Federal de Archivos de Rusia, los restos fueron encontrados por las tropas soviéticas tras la caída de Berlín. Además del cadáver de Hitler los soldados ubicaron los de Eva Braun, Joseph Goebbels, su esposa y sus seis hijos. Todos fueron luego enterrados en algún lugar de Alemania por órdenes expresas del Kremlin. La sepultura sería luego cambiada más de tres veces, entre 1945 y 1946, a medida que el ejército soviético se movía por el territorio alemán. Los cuerpos permanecieron sepultados hasta 1970, cuando el entonces líder de la Unión Soviética Leonid Brezhnev se puso en contacto con Yuri Andropov, jefe de la KGB y le encomendó exhumar los restos e incinerarlos. La causa habría sido la necesidad de devolver a la administración de la desaparecida República Democrática Alemana (RDA) los terrenos de la base militar soviética donde se encontraban los cadáveres. La noche del 5 de abril de ese año, a 15 kilómetros de la ciudad de Magdeburgo, y en medio del más estricto secreto se procedió a cumplir con las órdenes de Moscú. Los encargados de la operación incineraron los cuerpos y esparcieron las cenizas en el río de Biderist, en las cercanías de la ciudad. Se mantuvo, sin embargo, en poder de las fuerzas rusas, un fragmento del cráneo y la mandíbula de Hitler, además de fotos de los cadáveres de Eva Braun y de Goebbels. Goebbels fue uno de los más estrechos colaboradores de Hitler durante los años de la guerra. Al estar a cargo de la oficina de propaganda del régimen desde 1933, mantuvo un permanente contacto con el Führer. Sus políticas de comunicación fueron la base de la imagen que adquirió el régimen nazi. Goebbels convirtió a Hitler en un "ser invencible" y en 1938 pasó a formar parte del gabinete personal del Führer En los primeros meses de 1945, Goebbels se refugió junto a Hitler en el Bunker que este había construido en Berlín. Allí, el 1 de mayo de ese año, tras ver que la derrota ante las fuerzas aliadas era inevitable,mató a su esposa y sus seis hijos, de entre 3 y 13 años y se suicidó. Un día antes había hecho lo mismo Hitler y su esposa Eva Braun. Para cuando las tropas soviéticas entraron al lugar ambos estaban muertos, aunque según documentos de la NKDV, policía política estalinista antecesora de la KGB, encontraron a sus pilotos, un camarero y sus dos odontólogos personales, los que habrían confirmado la autenticidad de los restos de Hitler y Goebbels La exposición inaugurada en Moscú y que permanecerá abierta hasta junio próximo, incluye varios documentos calificados hasta ahora como secretos sobre el destino y la muerte del líder nazi, además de un uniforme y el sillón ensangrentado donde supuestamente se suicidó. |